Tus ojos me regalan recuerdos de niño,
descubro inocencia detrás de una bendición.
De pronto tu humor se consigue con mi estado permanente de melancolía.
Siento nervios, aquellos que vienen de un costado
que te ahogan y te hacen perder el glamour.
Intrépido me miras, yo atisbo tus intenciones que se parecen a las mías.
Tus manos hacen varios amagues de tocarme,
de pronto,
dices mi nombre.
Suena a princesa.
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23 enero 2009 a las 1:46 PM |
No puede sonar de otra forma cariño. Lo diga quien lo diga. Vos sos una princesa
…te mandé el guión juju